El uso y consumo racional, así como el sentido común, nos evitarían pérdidas de tiempo, virus no deseados y, peor aun, pérdida de dinero.
Qué bonitas son algunas de esas cadenas de correos de hermosas frases, bellos paisajes y relajante música. Otras veces tan útiles como esas en la que podemos ayudar a ese niño enfermo, o ese consejo de medicamentos peligrosos, o desarmados que contagian el sida y te dejan notas en los espejos, o te drogan y te roban los riñones, etc., etc.
El lector a esta altura se habrá dado cuenta de la ironía. Bien, en realidad la intención de este documento es la de advertirles que el 85 % o más de estas cadenas son Spam. Sí: correos basura. Muchos de ellos compuestos por rumores y las falsas noticias son los denominados “hoaxes” .
Sin darnos cuenta, con estas cadenas somos colaboradores en campañas de difamación difundiendo falsamente que tal empresa o tal producto es malo para la salud, o se obtiene de infringir tal o cual ley ética o legal. Alentamos el miedo con falsas alarmas: “ tal grupo terrorista está poniendo bombas en móviles o mecheros, no los cojas si te los encuentras, avisa” o sembramos el miedo y la ignorancia extendiendo leyendas urbanas como realidades. Usamos los medios en beneficio de falsos movimientos solidarios, en detrimento de los verdaderos, como “tal empresa ayudará a ese niño que sufre mucho por tener una enfermedad rara y por cada correo que remitas..” y alimentamos la superstición: “ si cortas la cadena recaerá sobre ti alguna desgracia” o “si la envías a más de 10 personas te pasará algo maravilloso pronto”, etc., etc.
Seguro que usted, amigo lector, ha recibido algún “hoaxes” de estas características, casi siempre de alguien bien intencionado que intenta que usted se “informe”, “ayude” y demás. Pero cuál es la función de estas cadenas falsas: ¿ Sólo confundir o difamar? Otras no se entiende en qué perjudican o benefician y, las menos, son verídicas.