Veamos qué pasa.
Hasta hace apenas algunos meses, para mí el mundo del internet no iba más allá de mi correo electrónico, el Messenger y alguna que otra página que eran de mi interés, pero hasta ahí, no era algo que me moviera, simplemente no era lo mío.
Incluso no estaba en mis planes hacerme de una computadora hasta que un amigo cercano me ofreció un proyecto para hacer radio en la internet, así que decidí hacer un esfuerzo y por fin tener una computadora personal y además, tener internet en casa (lo que sabía de internet lo había aprendido en los servidores de un cibercafé o en mi trabajo).
Como les comenté más arriba, el fin de tener la computadora era sólo para lo esencial del internet más el proyecto de mi amigo, pero no fue hasta hace un poco menos de un año que el internet es una parte importantísima en mi vida y les explico brevemente por qué.
Yo tenía conocimiento de MercadoLibre, que es un sitio web que se dedica a la venta de cualquier cantidad de artículos por internet. Me registré, e incluso compré algunas cosas, y no fue sino hasta que un día, en una plaza comercial viendo los aparadores de ropa deportiva, se me vino la idea: “¿Por qué no vender yo?”, me pregunté. Claro, con muchas dudas, mucha expectativa y -aceptémoslo- con un poco de miedo, pues habría que invertir dinero. Pero de eso se trata, de arriesgar, así que me puse a investigar en la web qué necesitaba y esa idea la puse en marcha: me convertí en vendedor en MercadoLibre. Pero esa es otra historia que seguro les voy a compartir, ahora quiero continuar, sólo quiero que vean en qué momento el internet se convierte de pronto en una herramienta , deja de ser mi “hobbie”, ahora se convierte en una fuente importantísima de ingresos.
Pero esto no queda ahí, sigo inmerso en el ambiente virtual del ciberespacio, me pregunto qué más me puede generar la banda ancha, y me encuentro con infinidad de sorpresas (el buscador de Google es simplemente maravilloso): páginas que al ver su publicidad te pagan, descubro los blogs (así es, ¡no los conocía!), páginas que te dejan descargar programas, libros, manuales, e-books etc, etc, etc. Páginas que te pagan incluso por no hacer nada, y páginas que te pagan por escribir.
Así es como llego a Triond, fue en forma accidental, es más, no recuerdo siquiera la página que me dio el enlace, pero cuando la vi, realmente me emocionó, pues era precisamente lo que buscaba: ingresos por algo que te guste.
No sé si voy a ganar mucho o poco, eso el tiempo lo dirá, lo que es un hecho es que por fin encontré un espacio donde se pueda expresar una idea u opinión, consejos, experiencias, sin importar cuál sea y esté al alcance de millones de personas.
Seguramente a muchos les gustará y a muchos no, habrá críticas, debates o indiferencia, pero a fin de cuentas, cumplo mi objetivo: expresarme.
Así que les doy la más cordial bienvenida a mi experiencia. Si estás leyendo esto es que ya eres parte de ella.