Muchas veces cuando recibimos algún daño, se nos presenta como primera opción la venganza. Más de una vez la consideramos la mejor salida para liberarnos de los sentimientos densos de odio, rencor, ira. Pero, ¿hasta qué punto nos es útil ser vengativos? ¿Qué ocurre cuando uno reprime esa necesidad de venganza?
Al principio de mi adolescencia comencé a trabajar en una oficina de donde surgieron muchas anécdotas y esta es una de ellas.
Johnny iba a la compra de caramelos. Jamás hubiera podido imaginarse ser testigo de un intento de atraco de lo más original…
Era nutrida la presencia femenina en aquel hotel donde pensaba alojarme. El motivo de ello, lo desconocía…
Se dice que la venganza se saborea mejor fría. La vida y sobre todo algunos medios de comunicación nos enseñan a cobrar caro las afrentas que sufrimos; sin embargo, esto no parece ser lo más indicado, pues a la vez que consigo mi venganza, también yo me autolimito en mi desarrollo personal.
Conseja del capitán brigadier realista Félix María Calleja del Rey, quien era rencoroso y vengativo.
En la ciudad de Morelia se festajeba el Grito de Independencia, pero al parecer México vive aún bajo el dominio de fuerzas oscuras, políticos incapaces y corruptos y mafias sanguinarias.