La gente empieza a usar la razón y a descreer de las doctrinas de la Iglesia y del concepto de Dios como lo conocemos hasta ahora.
Lo curioso es que nunca, a propósito de su errática trayectoria, la Iglesia avaló su legitimidad. La verdad es que apenas apareció en Lirey, hacia 1536, fue motivo de mucha controversia.