Desde el rey Oscar II hasta Alfred Nobel se apresuraron a facilitar todo lo necesario para la construcción del globo, mientras que el contrato fue entregado a una compañía francesa.
El Jefe Shackleton mantenía la moral en alto en esos difíciles momentos. Los hacia trabajar rutinariamente en la limpieza, en largos partidos de fútbol o en improvisadas obras de teatro.
El viaje de 2.897 millas cruzando el Océano Atlántico fue toda una prueba de gran valor, de tenacidad y determinación de parte de su capitán, Richard Roberts, teniente de la armada real.