Sí, solos también estuvieron tu cuerpo, tu mente y tu alma, durante la Oración del Huerto, pues dormían tus discípulos, pese a que les pediste permanecieran despiertos.
Los tiempos actuales han traído junto con la tecnología la ausencia de momentos para estar en silencio; de esta manera perdemos la capacidad de reflexionar, pero la historia nos muestra la necesidad de tener momentos en los que las palabras están de más.