Homenaje a los secuestrados “pobres” de nuestro país, a aquellos que no tienen el apoyo ni del gobierno, ni de los políticos, ni de los medios de comunicación y quien lo creyera ni del mismo pueblo colombiano. A los ciudadanos de bien, a gente de bien o servidores del gobierno que están encerrados en algún oscuro lugar.
Se decía que el abuelo Paul no estaba dispuesto a soltar dinero, y si lo hizo al final era porque había logrado una rebaja de varios millones, y que le prestó el dinero a su hijo con un 4% de interés.
Una vez más los medios de comunicación colombianos tergiversan la información, generando una opinión pública manipulada y profundamente ignorante de los acontecimientos.
Jósmar Flores Pereira, el pastor boliviano que por revelación divina del espíritu santo secuestró un avión de Aeroméxico con destino a la Ciudad de México, se encuentra encerrado en el reclusorio Oriente, en el cual los reos se quejan de la alta peligrosidad del pastor a quien consideran un maniático.
La vida nos prepara sorpresas que jamás pensamos nos podrían suceder, pero algunas experiencias, por muy aterradoras que sean, sirven para edificarnos como personas honestas y sociables. ¿Dudas de esta afirmación? Lee el siguiente relato y comprenderás lo que te digo.
El secuestro ya no sólo aqueja a Colombia, hay muchos países que lo sufren.
Se realizó ante un cielo gris la marcha “Iluminemos México”, y a manera de burla un grupo de delincuentes cobró un rescate por un chico plagiado.
Después de una tragedia, como la muerte de un ser querido a manos de unos delincuentes, el actuar del ser humano es impredecible; hay quienes se amargan, hay personas que maldicen y odian, hay quienes desean venganza, y los menos perdonan… Sin embargo, el empresario Marti ha canalizado el dolor de una forma extraordinaria: mover a la sociedad y comprometer al gobierno.
“El pueblo de este país es víctima de viciosas formas de violencia. La que ejerce el Estado será otra lucha por la que deberán marchar los colombianos, como lo hicieron el 20 de julio último, condenando la extorsión, el secuestro y el crimen de la guerrilla”.