Sólo los niños juegan con ellas, son los únicos que les dedican tiempo, en cambio nosotros, los adultos estamos demasiados ocupados para observarlas.
Estos artistas rehúsan la caridad, compiten en iguales términos con artistas normales, obteniendo el reconocimiento de la gente por la apreciación del sentimiento de su propio arte.
… la intervención de un gran número de improvisados restauradores, que decían usar elementos milagrosos para rescatar la pintura, ayudó a acelerar la destrucción del gran mural.
La plenitud del alma de esta artista cubana radicada en México se traduce en su obra pictórica.
Dicen que en los cuatro años que duró la ejecución del cuadro, Leonardo llevaba al taller músicos y narradores de historias y cuentos, para que cuando los escuchara su modelo, se reflejase en su rostro la tan famosa sonrisa.
Su enorme afición a la pintura lo condujo a dejar la noble casa y colocarse como aprendiz de maestros de segunda categoría. En poco tiempo se destacaría y se haría de un nombre, ya que sólo cuando tenía 21 años, el gremio de pintores de Amberes lo reconoció como “maestro”.