Hoy me olvido que estoy en el desierto. Mi hijo menor, que quiere ser escritor, me hizo conocer al francés Breton (sabía que existía pero nunca me interesó), quien propuso el sistema de la “escritura automática”, base del llamado surrealismo de principios del siglo 20. Con esa idea me senté frente al teclado y esto me salió.
Poema que se escribe en el alma, deseando halar un olvido que ha de nacer de la resignación a un pasado, un pasado que se inscribe y mantiene en el presente de aquel que todavía amas y que quieres por fin dejar atrás.
Cuando el dolor te cierra la mente debes renovarte con nuevas ideas.
El “olvido” como artífice de nuestras fortunas e infortunios.
Una declaracion de olvido, el despojo del corazón, de la persona que amaste pero de la cual ya te aburriste porque no te prestó atención. Eso me pasó hoy, por eso escribí lo que sentía. Espero que otras personas se sientan identificadas con este contenido y tomen también decisiones.