Dios nos dotó a los hombres con el mismo equipo, pero desde el invento de la rueda hasta la tecnología de internet sólo aquellos que se atrevieron a innovar contribuyeron y contribuyen a la modificación de la faz de la tierra.
Para el logro de un triunfo verdaderamente íntegro hay que tener a Dios presente en todo momento. Aquel espacio vacío en nuestras vidas es su espacio.
Es maravilloso porque nos perdona nuestras faltas y fallas, porque es bondadoso con todos aquellos que le obedecen y cumplen la ley, nos guía por el camino, la luz, la verdad y la justicia.
Todas las personas tenemos un gran potencial. Debemos darnos la oportunidad de poder volar.
Si miramos muchas veces se han desilusionado por la misma fe, a lo que yo pregunto: ¿cuántas veces hemos sido ilusionados por la fe que en realidad no existe? Dios es el mismo y él será por siempre el mismo, los problemas también son, pero las personas antiguas eran diferentes en su forma de creer.
En el momento de creer no hay ninguna acción de fe, mientras que en la certeza siempre hay una actitud y aptitud de la acción que se está realizando, es decir, hay convicción por lo que se está realizando. “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno tiene fe y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?” (Santiago 2: 14).
He visto manifestarse la sanidad divina literalmente y simultáneamente en millones de personas, por el poder del Espíritu Santo y en el Nombre Poderoso de Nuestro Señor Jesucristo.
¿Por qué Dios deseó que fuese tentado por el diablo su Hijo antes de empezar su ministerio? ¿Cuál sería la razón para que se hiciere en el desierto? ¿Si su intento era probarlo, Dios no sabía quién era su Hijo?