Era un insaciable, era violento, muy supersticioso, vanidoso, fanfarrón, era ladrón y asesino, pero era también un cincelador de reyes. Era un hombre del Renacimiento, de dos caras, una criminal y otra luminosa.
Tres de las obras más famosas de Botticelli lo unen, en forma íntima, a la familia Médicis. Las tres pinturas, aunque fuera por separado, elevarían a su autor a uno de los artistas más originales del mundo occidental. Palas y el Centauro, El Nacimiento de Venus y La Primavera.
Poderosa creación pictórica que adorna la Capilla Sixtina, refleja la epopeya humana en la forma más esplendorosa nunca antes lograda.