Besos apasionados, caricias, coqueteo, cosquillas en el estómago y buscar cualquier rincón para echar rienda suelta al deseo, son algunas cosas que parecen quedar en el olvido a medida que avanza la convivencia como esposos.
Una mujer en acción es como una fuente revuelta, turbia, transfigurada, impenetrable, carente de belleza. Toda la sumisión que el siervo debe al príncipe, debe la mujer a su marido.
Si has sido víctima de insultos, desprecios, malos tratos, abusos, golpes o mentiras, no puedes perdonar hasta que se hayan cumplido algunas condiciones.
Dicen que los hombres no leemos. Tú y yo somos la mejor prueba de que eso es mentira.
Hablemos un rato respecto a tu marido. De antemano te digo que lo voy a defender. No porque quiera hacer el papel ridículo de protector masculino.
Las cositas que ganamos cuando formamos parte del grupo de “casados”.