Es la fuerza interna que actúa en ambas direcciones, ya sea para causar el bien o el mal.
Un malestar que -creían- afectaba sólo a los nobles que ostentaban el título de “Conde”.
La verdad, no valdría la pena vivirla, porque para eso estamos aquí, para ver si de una vez por todas se enfrentan los errores de una manera “correcta” para sortear las dificultades.