Creo que es a la vez la mayor fortuna y la mayor desgracia que tiene el hombre: el ansia de conocer.
Es sólo una disculpa de antemano si ofendo parte de sus creencias.
Las tardes en los congestionamientos vehiculares. Lo mismo cada tarde, cada tarde, cada tarde…
No sabía qué era el amor, ni me importaba. Mi vida apestaba, sólo deseaba morir, pero en el lugar menos esperado me di cuenta de cómo era el verdadero amor.
Cuando a la vida se la toma como una hipótesis, cualquier perversa distorsión puede cambiar desde tu forma de caminar hasta tu forma de ser en ella o viceversa.
Hay una frase que se repite de manera insistente: el dinero no es la vida. Para una familia británica, esto es lo más cierto que en vida hubieran escuchado.
Nos decían que las sirenas eran hermosas, pero la que encontraron a la orilla del mar era como que feíta. Un poco tenebroso.