No es una mancha, tomé varias fotos ese mismo instante y en ningúna otra aparece.
Un centro de rehabilitación dependiente de la Iglesia Ortodoxa en Serbia practica la mano dura contra la droga. “Mano dura” se traduce en palizas a los internos. En un video un cuidador azota con una pala de hornear y después sacude a puñetazos a un “enfermo”.
En el Génesis parece haber un concepto que, al menos a mí, me genera amplias dudas sobre la religión cristiana.
El libro del sacerdote católico polaco Ksawery Knotz defiende el “sexo divino” y se ha convertido en éxito de ventas y ya ha sido bautizado como el “Kama Sutra católico”. Brinda consejos teológicos -pero también muy prácticos- a los esposos que quieren darle un toque más “picante” a su vida sexual.
Sin duda alguna, la religión es un fenómeno que tiene la facultad de movilizar masas, de disciplinar voluntades, de modificar hábitos de comportamiento en pueblos enteros… Es por tanto, un fenómeno de interés para el Estado.
Muy sonadas han sido las declaraciones de la Iglesia Católica en asuntos de la vida política nacional. Tal parece que ante el inminente fracaso del las políticas de gobierno, ahora los blanquiazules buscan la ayuda divina. Sin embargo, se olvidan que Jesús nunca dijo: a Dios lo que es de Dios… y al César échale una manita.
Los ingresos residuales son los únicos por los que vale la pena partirse el alma.
La magia blanca está al alcance de todos sin límites, incluyendo los más místicos de la religión. La Iglesia apartó de su léxico la palabra “magia” después de la Inquisición.
La Iglesia no es una secta. Tal y como se denominan ellos mismos, son una religión regida por unas normas morales para el beneficio de esta nuestra sociedad. ¿Beneficio de quién?