Se trata de no buscar la felicidad en otros sitios sino en nuestro entorno y con lo que tenemos.
Se dice que sólo los niños pueden verlas, y si es así, después, ¿les borran la memoria?
Bill Gates, ese pobre hombre sin sentido común ni visión de futuro, comentó hace algún tiempo: “después del almuerzo para divertirme y agudizar mi ingenio, juego a las cartas Magic con mis compañeros de oficina”.
Clásico cuento de hadas corto. Tonto pero cargado de sentimiento en el momento en que fue escrito.