El llamado efecto invernadero, que es el responsable de muchos de los cambios que se han generado en los últimos cien años, resulta de un simple efecto térmico.
Este importante descubrimiento tiene una especial importancia debido a que el ozono en los bajos estratos de la atmósfera se comporta como un gas de efecto invernadero, y su destrucción va de la mano con otro gas de efecto invernadero de mucho más abundancia, como el metano.