La timidez provoca reacciones fisiológicas en situaciones donde se espera alguna respuesta social de un individuo, como tensión, se ruboriza con facilidad, sube el ritmo cardiaco, sudoración de las manos, ganas de orinar, se le seca la boca para hablar y cambia el timbre de su voz involuntariamente, cuando conversa le cuesta mirar a los ojos, y prefiere evitar la confrontación huyendo.
Un mal que afecta a quien la padece. He tenido que rehacerme a mi mismo, seguir adelante y hacerlo todo de nuevo, sólo que esta vez mejor.