La vida está barnizada de esperanza pero a su vez ella está acompañada de la Fe y el Amor. Sin ese conjunto de razones no la podríamos tener. Tenemos un ejemplo hermoso de Esperanza, Fe y Amor, ése es Jesús de Nazareth.
Esta carta muestra los patrones de pensamiento de una mujer, como tantas mujeres y bastantes hombres, atrapados en esta enfermedad, y cómo cambian esos patrones cuando empiezan a recuperarse.
Porque sin importar el punto en que se encuentren nuestras vidas, siempre nuestro niño interno nos estará esperando con los brazos abiertos.
Todos hemos perdido a seres queridos en la muerte, pero… cuando mueren, ¿qué pasa después con ellos? ¿Tienen alguna esperanza? Pues te informo que los puedes volver a ver.
Después de la primera entrevista a nuestros padres, seguramente tendremos varias dudas todavía.