Cómo las terapias alternativas vienen a ocupar el espacio del concepto cristiano “cuerpo–alma”, que nunca ha sido resuelto por la modernidad, retomando el concepto de “espíritu” introducido por los humanistas del renacimiento.
La dualidad de la personalidad que cada uno lleva adentro, al mejor estilo “Lobo Estepario” de Herman Hesse.