La muerte de una dama, madre de dos hijos y que estaba felizmente casada, víctima de un espadachín que era todo un aprendiz de Don Juan y todo un bribón. Por unas cuantas monedas es ayudado por una celestina, que no sólo le diera de beber un somnífero a la dama, sino que además le abriera las puertas de su recámara.
Para los no creyentes un simple capricho de la naturaleza, pero para los creyentes en Dios esta foto puede ser una señal…