El macho observa a la hembra y se lanza en una odisea de conquista; muestras sus atributos, fija su mirada en su único objetivo, domina su miedo y se aproxima con cautela como al acecho. Luego intenta hacer su primer contacto usando su lenguaje, y logra pronunciar la palabra que crea el universo de las relaciones: un “hola”. Pero sonó tan débil, flagelado por el nerviosismo, que no se sabe si está intentando pedir ayuda o llorar.
No le quedó más recurso que seguir en la fila que se dirigía hasta el cementerio.
A las mujeres les encanta ser cortejadas. Hombres: aprendan a cortejar a una mujer porque es una herramienta que no les debe faltar.