Una de las preocupaciones de la expansión de los biocombustibles es la reducción de los suelos agrícolas.
Los defensores de la utilización de este tipo de combustibles afirman que son una fuente de energía renovable y su uso genera una menor contaminación ambiental.
Fabricar biocombustibles desde cereales es una locura. Los farmers estadounidenses y sus lobys en el Senado comenzaron un circuito perverso para fabricar, con comida, combustible para los ricos.
Es de vital importancia que los terrenos fértiles de cultivo sigan siendo para la producción de comida, y se devuelvan los que se utilizan para la producción de biocombustibles.