La ciencia avala el poder terapéutico del contacto humano y que es algo fundamental para el desarrollo de los bebés como seres sanos integralmente.
Los biberones que usamos para que nuestros hijos tomen leche son de policarbonato, un tipo de plástico prácticamente irrompible y liviano que ha logrado imponerse en el mercado por su bajo costo. Sin embargo, el policarbonato contiene una sustancia llamada bisfenol A (BPA), acusada de ser causa de enfermedades terribles como el cáncer y la infertilidad.
Uno de los cambios que experimenta el bebé cuando nace es la regulación térmica.