Esta noticia verdadera fue relatada en un periódico neoyorkino (New York Times) en la década de los cuarenta, y muchos ciudadanos lectores comenzaron a relatarse, en muchos centros sociales y reuniones, sucesos de excepcional honradez.
Un cliente va a su aseguradora para reclamar el servicio de sepelio, pero se encuentra con un problemita burocrático…