Historia verdadera.
Al principio, Claire no hablaba con los demás voluntarios. Si surgía un problema, le escribía a Chris una nota porque le era más fácil trasladar sus pensamientos que exponerlos de forma verbal. Pero poco a poco, Chris la fue acostumbrando a sentarse y a discutir la situación con él. Pacientemente le enseño, como él decía, a “vivir en el mundo real”. Le explicaba que uno no puede aislarse de los demás y hacer solo lo que quiere, pues así no es “el mundo real”. Con ayuda, ella aprendió a trabajar en grupo.
Las malas experiencias del pasado la habían convertido en una persona muy insegura, así que su primera reacción ante cualquier tarea era decir: “Yo no puedo”. ¿Cómo sorteo Chris esta dificultad? Le asignaba una tarea pequeña, le explicaba cómo realizarla y añadía: “Tu puedes hacerlo”. Cuando ella la acababa, se sentía feliz. Entonces, en la elogiaba y le asignaba otra trabajo. A Claire, recordar una secuencia de instrucciones orales le resultaba difícil, pero no tenis impedimentos en seguir una lista. Gradualmente fue reforzando su confianza en sí misma.
Como le disgustaba las multitudes, le costaba mucho hablar con otros en las reuniones laborales; por lo general se quedaba sentada sola a la primera fila. Para cambiar ese habito, se propuso levantarse en cuanto termine la reunión y obligarse a conversar con alguien.
Con tiempo ya hablaba con más personas. “Pero no es fácil”, aclara ella. A pesar que su afección le dificultaba conversar, a labores sociales que organizaba Chris.
Cuando la autoestima de Clair aumento, Chris le propuso que fuese la encargada de de organizar las reuniones de trabajo que tenían a la semana pero ella respondió:”No puedo”. Chris la ánimo diciéndole que era muy fácil y que no habría problemas él la ayudaría, y acepto con dificultades pero de un tiempo después le gusto y siguió con el trabajo.