Problema de la salud femenina.
Otro problema que preocupa a las mujeres, especiamente en el momento del embarazo son las várices.
Las piernas de la madre, veteadas por líneas de color azulada auguran a la hija una propensión a las várices. Las mujeres tienen más tendencia a esta problemática que los hombres, y además puede empeorar con la edad, aumento de peso, comidas grasas y sedentarismo.
Una debilidad en el tejido conjuntivo innata conduce con frecuencia en mujeres de más de 30 años, al transporte incorrecto de la sangre; las válvulas situadas en las venas, profundamente enterradas en las piernas , no se cierran del todo, de modo que la sangre refluye al sistema venoso superficial, acumulándose allí.
Podemos decir que los embarazos, píldoras anticonceptivas, trabajos realizados por largo tiempo de pie o sentada, carga corporal mal distribuida, exceso de peso, ropa demasiado estrecha fomentan la formación de las várices en las piernas y bajo vientre.
Algunos síntomas que comienza antes de hacerse plenamente, visibles es que las venas distendidas provocan sensación de tensión y pesadez en las piernas, dolores y espasmos en los muslos. A estas primeras señales hay que consultar al médico, ya que con el tiempo pueden degenerar en tromboflebitis o trombosis, o en “piernas abiertas” con úlceras incurables.
¿Qué debemos hacer para ayudar con las várices?
Mantener una dieta balanceada y controlada por el médico, colocar piernas en alto, ducharse con agua fría, no llevar nada apretado, y evitar el sedentarismo, la mejor forma para esto último es caminar descalza o con sandalias, nadar y hacer gimnasia para los pies.
En ocasiones la extracción de la vena enferma aporta algo de mejoría, pero si se eliminan sus ramificaciones laterales, ya que pronto volverán a formarse las várices debido a la debilidad innata del tejido conjuntivo.