Esta dolencia sólo puede ser resultado de un grave y crónico desequilibrio térmico del organismo, lo cual explica que sea muy rara en los niños, presentándose generalmente después de los treinta años.
Esta dolencia sólo puede ser resultado de un grave y crónico desequilibrio térmico del organismo, lo cual explica que sea muy rara en los niños, presentándose generalmente después de los treinta años.
Las úlceras estomacales pueden ser pequeñas y leves o bien grandes y graves comprometiendo la parte superficial de la pared del estómago o un segmento más profundo. No se trata de una herida local, en todo caso, sino del efecto de la inflamación generalizada del estómago.
La agrura o acidez estomacal frecuente es la causa más común de la úlcera, siendo también esta circunstancia la que más dificulta su curación. El consumo abundante de carnes conduce a la acidez y ésta a la úlcera. Hay otras causas que favorecen su desarrollo: constitución débil de este órgano por herencia, fragilidad de la piel, comidas demasiado calientes, consumo de helados, mala masticación, exceso en las comidas, uso continuo de medicamentos, alcohol, café y, en general , mal régimen alimenticio.
Como señal casi segura de la existencia de úlcera estomacal tenemos los dolores después de comer, vómitos especialmente si contienen sangre, pérdida de sangre de color café por la boca o por el intestino. Los dolores suelen presentarse una hora o después de comer. Sin embargo, la úlcera puede existir sin causar molestias e inclusive por sí misma sin que se dé cuenta el enfermo cuando su estado general es bueno.
Es importante poder5 distinguir cuando una hemorragia proviene del estómago, de los pulmones o de los intestinos. El color de la sangre nos indica su origen: si es del estómago es más o menos oscura, generalmente coagulada y mezclada con restos de alimentos, si es de los pulmones será de color rojo vivo y espumoso. Cuando la sangre aparece en las evacucaciones con color café viene del intestino. En ocasiones suele haber sangre de color natural en las evacuaciones, la cual es descarga de la congestión de venas hemorroides y no es peligrosa, siempre que se procure la normalidad digestiva.
Tratamiento. Mi régimen de salud mediante el Equilibrio Térmico del cuerpo, realiza con cierta facilidad la curación de las úlceras estomacales sin dejar consecuencias nocivas, como la estrechez o la caída del estómago que producen los medios artificiales. Se debe tratar todo el cuerpo para mantener el equilibrio térmico.
Cuando se produce una hemorragia es indispensable el reposo en cama y para disminuir la presión de la sangre en el estómago se mantendrá día y noche la cataplasma de todo sobre el vientre, cambiándola cada cuatro horas. También la cataplasma de cuajada de leche renovada cada ocho horas es muy eficaz como descongestionante.
Los dos primeros días conviene abstener al paciente de alimentos y sólo podrá beber con frecuencia pequeños sorbos de agua fresca, alternando con una tisana de cola de caballo y florres de árnica natural, pero esto no debe hacerse sino tres días después de producida la hemorragia, para evitar remover la herida si ésta es intestinal.
El tercer día el enfermo podrá tomar jugos de lechuga rallada y estrujada, o de manzana, leche de almendras dulces machacadas, jugo de uvas, zanahoria, etc. Todo a temperatura natural. Durante diez días la alimentación será líquida, en pequeñas cantidades y cada dos horas, pudiendo agregarse a lo anterior, lechadas de nueces peladas y machacadas o de avellanas en la misma forma, pero coladas.
Una o dos cucharadas de aceite puro de oliva tomado diariamente en la mañana, sirve de suavizante de las paredes del estómago. Más adelante se podrá comer quesillo fresco, panela, jocoque o yogurt una o dos veces al día y, poco a poco, fruta blanda mondada y, si se desea, agregar alguna sopa a mediodía, de avena colada o de verduras en la misma forma, para ir paulatinamente consumiendo frutas todavía sin cáscara. Después de un mes de este régimen ya se puede seguir otro menos estricto, más o menos dentro de las siguientes e indicaciones:
Desayuno, fruta madura sin piel, repitiéndola si se desea., comida – hortaliza tierna bien masticada (lechuga), papas cocidas con miel y un pedazo de que quesillo. Poco pan y tostado sólo sin no se han comido papas. Cena. Frutas como en el desayuno, almendras o nueces muy bien masticadas pueden servir de acompañamiento a las frutas ácidas.
En caso de afección aguda de la úlcera no debemos comer ensaladas ni pan integral. En su lugar puré de papas o de verduras. La leche está absolutamente prohibida en dolencias del estómago porque se avinagra, produciendo el perjudicial ácido láctico. En cambio el quesillo fresco o panela es un alimento muy fresco y desinflamante que ayuda a la cicatrización de las úlceras.
La arcilla, preparada con una o dos cucharaditas de arcilla en un nuevo vaso de agua fresca bien revuelta es purificadora, descongestionante y cicatrizante. También recomendamos la tisana de hojas de toronjil cuyano, dondiego de la noche y matico, alternando con cola de caballo o matico, salvia y dondiego de la noche. Más adelante, cuando no haya dolores ni molestias, se irá variando la alimentación al gusto del enfermo, pero siempre exclusivamente a base de vegetales, frutas y ensaladas.