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Ser discapacitada y no morir en el intento

“No todos sabemos bailar el mambo”.

Muchos preguntarán que significa esta frase y a cuento de qué viene esto ahora: muy sencillo, amigos míos, el cuento es la realidad a la que millones de discapacitados o minusvalidos, tanto monta, nos tenemos que enfrentar día a día en el mundo, donde la mayoría somos marginados y tratados como “defectuosos” o peor,  como “tarados” físicamente.

En una sociedad en la que priva sobre todo la estética, la delgadez, la altura, la belleza, la inteligencia y un sin fín de requisitos que la mayoría de los seres humanos no poseemos, “ser diferentes” tiene un precio. Vemos diariamente publicidad engañosa donde nos ponen un prototipo de mujeres y hombres que normalmente no solemos ver por las calles, chicos-as guapos, altos, delgados, perfectos, maravillosos, uhhh, que nos hacen sentir rechonchos, bajos, feos, gordos, torpes y un etc, etc.

Las personas gordas son discriminadas, les es dificil encontrar trabajo, sobre todo a las mujeres; es más bonito, y a los ojos, queda más estético que en un comercio, por ejemplo, nos atienda una chica alta, delgada y guapa, que una gordita y bajita, y todo por qué? Ah, la pregunta del millón; porque volvemos a la importancia, que en esta sociedad le dan a la imagen. Y todo esta perorata sobre la belleza, imagén. etc, a qué viene, dirán ustedes, fácil, a que los discapacitados llevamos toda la vida, sufriendo el rechazo, marginalidad, “compasión”, discriminación, igual que los gorditos, bajitos, feos, etc.

Entonces llega un momento en que decimos basta, hasta aquí hemos llegado; soy discapacitada, sí, y qué, soy igual o mejor que las demás personas, y mi minusvalía no me hace inferior, ni menos inteligente, ni menos guapa. La mayoría llevamos una vida de lo más normal ; yo por ejemplo, trabajo, hago ejercicio, voy al cine, playa, viajo, amo la naturaleza, la literatura, los animales, los deportes, en fín, amo la vida por encima de todo.

Y si señores, me cansé de pasarme la vida sintiendome diferente, odiando que me digan pobrecilla, que me miren con compasión, como si haber nacido con un problema físico fuera un delito. Estoy harta de pasarme la vida de rodillas, pidiendo perdón por nacer con minusvalía, y digo yo, señoras, señores, hoy es mi gran día, empiezo un nuevo comienzo, y no tengo que justificarme por nada, y adoro mi discapacidad porque es parte de mí, porque me hace ser como soy, y sinceramente, me hace mejor persona.

Y a todos mis compañeros minusvalidos, ánimo, somos los mejores; y a toda aquella persona que se sienta marginada o discriminada, por su físico, o por su forma de ser, que no se rinda y luche. Adelante amigos, quién dice que para ser guapos o inteligentes, hay que ser altos, delgados, perfectos ? Y si los guapos somos nosotros, los discapacitados, los bajos, gordos, los menos listos ? Ja, ja, ja, sería fantástico, ¿ no ?

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