El oído es uno de los cinco sentidos con los que contamos los seres humanos. Su importancia fisiológica radica en la capacidad de captar sonidos y ayudarnos en la percepción del equilibrio. Es aquí donde radica la importancia de las patologías que se presentan en el oído, sus repercusiones funcionales y las secuelas que pueden generar sobre todo en la población pediátrica. Para entender específicamente una patología como la otitis media, es necesario recordar la anatomía de este órgano.
Existen tres vías por las cuales se produce la infección del oído medio: la vía ascendente, la vía hematógena y la vía exógena.
La principal causa es la disfunción de la trompa de Eustaquio, ya sea por causas intrínsecas (disfunción ciliar, edema de pared) o extrínseca (hipertrofia adenoidea, tumor) que provoque obstrucción del drenaje predispone a la proliferación de microorganismos patógenos.
Las manifestaciones clínicas de la OMA son insidiosas y severas, con presencia de manifestaciones sistémicas o sin ellas; las más frecuentes y sobresalientes para realizar una aproximación clínica son:
Síntomas específicos:
Síntomas generales o inespecíficos:
El diagnóstico tiene como piedra angular la anamnesis y la evolución clínica, y se sustenta con la observación de la membrana timpánica, en esta se encuentras a través de la otoscopia signos de inflamación que corroboran el diagnostico. Podemos encontrar:
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En cuanto al tratamiento se basa en erradicar el agente causal, y además de encontrar las posibles anormalidades estructurales o ambientales que causan la predisposición en el paciente.
Como primera línea:
Amoxicilina: Debe suministrarse en dosis de 80-100 mg/kg por día y por vía oral, durante 10 días.
Segunda línea: