Conforme tu hijo crece, los cambios alimenticios desarrollados durante la infancia y adolescencia, además de nuevos estilos de vida, son factores decisivos que si no se cuidan, pueden conducir a una obesidad, por eso conviene establecer hábitos saludables para evitar enfrentarse a este problema.
La obesidad infantil es una enfermedad y como tal debe tratarse con ayuda de expertos para cambiar los malos hábitos practicados en casa; conoce a continuación todo acerca de este desorden alimenticio y aprende a abordarlo junto con tu hijo:
Causas de la obesidad infantil
Errores en la educación familiar. Muchos padres creen que el ver a sus hijos “llenitos”, significa que están saludables y es por este mito que cometen el grave error de alimentarlos de más durante la infancia.
Falta de tiempo o flojera. En la actualidad muchas mujeres además de ser madres, trabajan tiempo completo y les es imposible cocinar, por eso optan por la solución más sencilla que es darles a sus hijos alimentos rápidos de preparar pero que en lugar de nutrir engordan, como por ejemplo comida congelada, sopas de microondas, queso, salchichas, papas fritas, entre otros.
Compensaciones y premios. A veces a los padres les falta tiempo de calidad para dedicarlo a sus hijos y por eso es común que quieran compensarlo siempre llevándolos a restaurantes de comida rápida o que los premien con comida chatarra que es la que más les gusta.
La comida como antidepresivo. Muchas veces puede ocurrir que los niños con problemas emocionales recurran a los alimentos como su mejor forma para distraerse, ésto puede suceder por la pérdida de un ser querido, el nacimiento de un hermano, cambiar de casa o colegio, ya que genera ansiedad o estrés.
La falta de ejercicio. Sin duda los videojuegos y la televisión se han convertido en la principal amenaza para que sus hijos eviten hacer cualquier actividad física, ésto trae consigo un menor gasto de energía y por ende un aumento de peso de forma notable si no se vigila su alimentación.
La publicidad y las modas. En los anuncios dirigidos al pequeño consumidor se presentan mensajes que exponen a personajes famosos o premios con la intención de captar su atención. Mensajes como “cereales que te convertirán en un deportista de élite”, “lácteos que te permitirán ser una supermodelo”, “comer papas fritas es divertido y estarás a la última” son muy frecuentes.
Pirámide alimenticia: la mejor dieta
La mejor forma de hacer frente a este desorden alimenticio en los niños, es a través de la pirámide de alimentación saludable, misma que debe estar compuesta por alimentos ricos en carbohidratos, proteínas, frutas, verduras cereales integrales, lácteos y legumbres.
El punto más alto de la pirámide representa a los alimentos que deben consumirse en menor cantidad como grasas, azúcares, dulces, refrescos y panes.
Cuando aplique esta dieta equilibrada en sus hijos, cuide que las cantidades o raciones dependan del requerimiento del niño según factores como edad o etapa de crecimiento, talla, sexo y grado de actividad física.
¿Cómo aplicarla a su alimentación?
De acuerdo con expertos, a continuación se señalan las porciones adecuadas para niños entre 6 a 15 años:
CONSUMO OCASIONAL
Grasas como mantequilla o aceite vegetal
Dulces, panes, caramelos, pasteles, refrescos y helados
Carnes grasas y alimentos enlatados
CONSUMO SEMANAL
Pescados: 3-4 raciones
Pollo y carne roja: 3-4 raciones
Huevos: 3-4 raciones
Legumbres: 2-4 raciones
CONSUMO DIARIO
Leche, yogur, queso: 2-4 raciones
Aceite de oliva o mantequilla: 4-6 raciones
Verduras: 2 raciones
Frutas: 3 raciones
Pan, cereales integrales
Arroz, pasta, patatas: 4-6 raciones
Agua: 6 a 8 vasos
El tratamiento de la obesidad infantil es posible y tiene recompensas,la clave está en la educación, en enseñarle al niño a comer de manera más saludable y animarle a que haga ejercicio físico, de este modo le estará evitando un sinfín de enfermedades y sobretodo, problemas como baja autoestima o depresión.