¿Querés bajar de peso? Chequeá estos consejos para que tu casa funcione a favor de tu dieta.
De acuerdo a una investigación, se estableció que un grupo de personas tardaron un promedio de 40 minutos en terminar sus comidas cuando había música de fondo, pero solo 29 minutos sin ella. (Y deglutían 450 calorías de más en esos 11 minutos extra!) No importa si está sonando Ricky Martin o Green Day; mientras que la melodía suave crea una actitud tranquila que te relaja, los ritmos movidos y ruidosos hacen que mastiques más rápido (y comas demás también). Desenchufá el estereo y aprovechá para charlar.
El calor es el mejor amigo de tu dieta. Cuando tenés frío, “intentás calentar tu cuerpo comiendo”. En otras palabras, cuando estás con chuchos de frío tu cuerpo te pide más energía para mantener la temperatura central y esa potencia, generalmente, viene en forma de papas fritas.
A no ser que se trate de un plato de frutas o vegetales. Está comprobado que el sólo hecho de ver comida tienta a llevarla a la boca. Según un estudio las personas que aseguraban no comer pizza, consumieron una porción cuando la tuvieron cerca: Un buen consejo es aprender a cocinar lo justo, y hay que recordar que se deben comer porciones tamaño “restaurante caro” si se esta a dieta.
Ingerís hasta un 40 % más cuando te sirven una variedad de platos que cuando hay una sola opción. Probablemente los colores, el aroma y el sabor, distraen y no se tenga en cuenta si se esta satisfecha o no. Consejo: “inclinate por un plato bien sazonado y decorado, que no te haga sentir que estás comiendo más de lo mismo.
La temperatura de tus comidas puede hacer la diferencia. Como? Los alimentos calientes producen más sensación de saciedad. Invertí un minuto para recalentar ese pedazo de pizza o para agregarle a tu ensalada fría un trozo de pollo tibio.
Disfrutá de tu chocotorta en un bowl mínimo en lugar de picar de la fuente y vas a consumir 30% menos de calorías. Es un buen consejo servir en platos de postre sobre todo las pastas y evitar las fuentes en la mesa, dado que la consigna es no repetir. Sólo se puede aceptar la fuente en la mesa cuando se cocina lo justo y necesario. Ejemplo: si tenés permitido una porción de 100 gramos de fideos, hay que calcular el gramaje en función de los comensales para que no sobre. Y para alimentos menos sólidos como el puré, cambiá la cuchara grande por una de postre.
Un estudio constató que servimos 32% más de liquido en vasos cortos y anchos que en los altos y flacos. Es una clásica ilusión óptica: igual cantidad de líquido aparenta mayor volumen en los recipientes delgados que en los anchos. Usá un vaso largo para asegurarte de no tomar de mas.
Triste pero cierto, comés menos cuando lo hacés a solas, las personas consumen un 44% más cuando lo hacen en compañía de acuerdo a un estudio, y 76 % más cuando esta junto a siete o más personas. Los acompañantes de mesa, adoradores de la panera, marcan el ritmo de la comida, influyendo cuanto vas a consumir. Cuando lo hacés en grupo, encargate de ser la última en empezar y vas a lograr disminuir calorías. Y andate armada de buenas anécdotas: cuando estás en el medio de un cuento, no da para que hables con la boca llena.