¿Querés bajar de peso? Chequeá estos consejos para que tu casa funcione a favor de tu dieta.
Aquí van 13 consejos para tener en cuenta:
La primera regla es fácil comé tranquila, despacio y sentada a la mesa. Hacerlo parada o “al paso” hace que no tengamos noción de lo consumido. Pensalo así: si no te sentás, para tu cerebro es como si la comida pasara de largo.
Si tu cuerpo fuera al colegio, tu estómago estaría en una clase de aprendizaje lento: necesita 20 minutos para darse cuenta de que está lleno. No es de asombrar que los estudios digan que tomarse menos de 9 minutos para comer puede hacer que consumas un adicional de 70 calorías (o más). Lo que puede significar unos 9 kilos extra por año! Pero tampoco te pases de la raya, quedarte más de media hora en la mesa puede hacer que comas en exceso. Cuanto más tiempo te quedes, más riesgo tenés de romper la dieta. El tiempo ideal? 29 minutos.
La luz brillante te incita a comer acelerada, ya que es un tipo de reflejo que estresa, según los entendidos. Hay que usar una luz mediana para poder ver claro sin sentir que te están apuntando en la silla de los acusados.
Los colores fuertes, como el rojo y el naranja, son bárbaros para pintar un paisaje de otoño, pero para tu comedor mmm..no. Al igual que las luces fluorescentes, estos tonos, “logran un clima estimulante, por lo tanto vas a querer comer y huir despavorida”. Por otro lado los azules y los verdes te animan a permanecer más tiempo en la zona (que tampoco es lo mejor). Elegí los neutros como blanco, beige y gris. Si tus paredes ya tienen una pátina un poco brillante, y no tenes ganas de pintar nuevamente, optá por equilibrar el brillo del ambiente con una iluminación bien suave y cálida.
De acuerdo a las encuestas, el 91 % de las personas mira TV mientras cena. Atención, si tenés ese hábito, vas a comer más. Cuando una se distrae con la televisión, se depende de ciertas pautas, como la tanda comercial o el final del programa, para determinar cuando parar de comer, en lugar de hacerlo cuando se esta lleno.