Le ocurre a la mayoría.
La primera enfermedad ya la mencionamos en los artículos precedentes y se llama criptorquidia.
Significa literalmente “testículos ocultos”, se refiere a los testículos que no han descendido. Con el fin de proteger los testículos de cualquier agresión, puede retroceder hacia el interior de la pelvis (donde se originan en el feto) mediante un potente reflejo del músculo cremaster. El propio músculo se encuentra oculto a la conexión con el recubrimiento del escroto y del conducto espermático.
La auténtica falta de descenso testicular consiste en la ausencia de migración de los testículos hacia el escroto, tal como se encontraba cuando el niño nació. A pesar de que la criptorquidia como reflejo natural no se desarrolla hasta que, el niño tiene días, es posible reconocer la falta de descenso testicular en el nacimiento.
La segunda enfermedad prenombrada es la prostatitis, aquí la glándula prostática se encuentra en la base de la vejiga urinaria del varón, es atravesada por la uretra con el fin de permitir el paso de la orina.
La prostatitis es una enfermedad indeterminada y de naturaleza totalmente desconocida. Se dice que es más frecuente en personas con ocupaciones sedentarias y con gran experiencia en materia sexual. Algunas autoridades médicas son muy escépticas respecto a la naturaleza de dicha prostatitis crónica.
La molestia en el perineo, la frecuencia y dolor al orinar que provoca ansiedad son importantes más que cualquier otro motivo. Los cirujanos creen en la existencia de la prostatitis y la describen como una glándula inflamada, disminución de la solidez y aumento de la temperatura. Se da como consejo acudir a su urólogo de confianza.