Las tradiciones del conocimiento buscan comprender y explicar el funcionamiento del cosmos. La perspectiva de la física cuántica ofrece una forma fascinante de ver la vida, el cuerpo y el envejecimiento.

Las tradiciones perennes de la sabiduría oriental permiten entrever unas nociones igualmente asombrosas sobre la naturaleza de la realidad. Como exploradores tanto de la ciencia moderna como de las tradiciones antiguas del conocimiento, nos entusiasma y nos inspira ver la correspondencia cada vez más estrecha entre estas perspectivas diferentes de la vida. Según el Ayurveda, la antigua tradición de sanación de la India, el envejecimiento es una ilusión porque ni la mente ni el cuerpo son el verdadero ser. Su naturaleza esencial, lo que usted es realmente, es el ámbito de la conciencia siempre presente que está más allá de los planos físico y mental. De este campo de conciencia emanan a la vez los pensamientos de su mente y las moléculas de su cuerpo.
La base de la renovación emocional y física está en nutrirse de ese ámbito de conciencia donde el tiempo y el espacio no tienen significado alguno.
El hecho de acceder a este campo de potencialidad pura tiene consecuencias tanto espirituales como físicas. Cuando usted reconoce que su yo esencial es un ser sin espacio, relacionado 8 inseparablemente con todo lo demás que existe en el cosmos, permite la entrada a su vida de mayor creatividad, significado y propósito. Si bien la forma de mejorar más profundamente la salud y revertir el envejecimiento es en últimas espiritual, no todo el mundo está dispuesto a aceptar ese enfoque.
Una persona querrá perder peso, otra podrá necesitar ayuda para dejar de fumar, mientras que una tercera estará en busca de una relación amorosa más plena. Cada una de esas necesidades es importante por derecho propio, pero el hecho de asumir el enfoque espiritual abre la puerta a la evolución de la conciencia, haciendo posibles todas esas cosas y muchas más.
El enfoque espiritual significa que expandimos
nuestra conciencia incluso mientras mantenemos
la atención y la intención en el plano local.
La razón por la cual realizamos cualquier acción es porque esperamos conseguir satisfacción, realización y felicidad. Al acogernos al ámbito espiritual, fuente y objetivo de todos los deseos de la vida, creamos la posibilidad de conseguir satisfacción, felicidad y realización a pesar de las situaciones, las circunstancias y las personas cambiantes que nos rodean. Los afortunados que residen en este ámbito han logrado lo que ha dado en llamarse la iluminación.
Ver nuestras alternativas desde una perspectiva espiritual implica formular las preguntas fundamentales de la vida: ¿Quién soy yo? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué deseo realmente? ¿De qué manera puedo servir mejor a los demás? Aunque a primera vista estas preguntas pueden parecer irrelevantes para frenar el proceso de envejecimiento, en realidad son esenciales para la renovación.
Al trasladar el punto interno de referencia del propio ser egocéntrico, cuyo sentido de lo que vale depende de la posición alcanzada y de las posesiones acumuladas, a la red de energía consciente, tejida con los hilos de la inteligencia universal, se produce un efecto profundo sobre la mente y el cuerpo. Cuando usted comprende claramente que la razón por la cual desea vivir hasta los cien años o más es poder expresar todo su potencial creador, usted cambia su química y su fisiología. Cuando identifica sus talentos singulares y se compromete a ponerlos al servicio de los demás, usted fortalece su sistema inmune. Cuando decide que hacer ejercicio con regularidad o preparar una comida balanceada es una experiencia placentera, usted mejora la salud de su sistema circulatorio y reduce su presión arterial. Sus percepciones, interpretaciones y expectativas influyen sobre todos los aspectos de su salud mental y física. Al modificar su perspectiva y tomar decisiones nuevas usted se hace a unas herramientas poderosas para cambiar su vida.