Es la hora de la prevención.
El terrible flagelo del sida y el miedo a ser infectado, ha inducido a las personas a cambios drásticos en materia de conducta sexual. En países donde se toma en serio la enfermedad, el abandono de las citas ocasionales, el sexo extramatrimonial y cualquier otro tipo de unión, al menos el cambio de hábitos es un hecho.
La permisividad que se había establecido en las relaciones sexuales durante las pasadas décadas que había llevado a millares de personas a dedicarse libremente a las más variadas formas de intercambio sexual, hallaron en el sida, el enemigo más terrible que jamás se hubiesen imaginado, por lo que hoy en día, estas personas dedicadas a la promiscuidad se han visto obligadas a revisar, en mayor o menor grado su tipo de conducta sexual preferida.
Podemos decir que, lo que al comienzo representaba tan sólo una grave amenaza para las personas de conducta homosexual, hoy por hoy, es la gran amenaza para el mundo entero sin distingo de preferencia sexual. Es realmente, impresionante como el SIDA, más que cualquier prédica moral-religiosa, ha contribuido a que las personas tomen conciencia y retornen a la monogamia o relaciones estables.
En los Estados Unidos, se escucha una voz recriminatoria de quienes afirman: “…un virus mortal ha escapado de las puertas de la sala de baño de los homosexuales y, amenaza con penetrar en el torrente sanguíneo de millones de seres…”.
En España, un personaje de la “ola del destape”, sentenciaba: “… el amancebamiento de las parejas no tienen lugar con la misma tranquilidad de antes. Lo que la iglesia y algunos estados han condenado bajo el rubro de prácticas pervertidas, para decir algo más que poco higiénicas, cobra a medida que pasan los días, el peso de un argumento importante…”.
Personalmente, creo que, no es hora de convertirnos en jueces para condenar a nadie, es la hora de fomentar conciencia de que existe un mal que acabara con las personas sin distingo de preferencias sexuales, raza, color o doctrina religiosa y, que es obligación de todos y cada uno de nosotros, hacer labor preventiva sin prejuicios ridículos, ya que hoy es aquél, mañana puede ser usted o alguno de su familia, y por ello, no se le juzgara ya que pesara sobre esa persona la espada de Damocles, o sea, sentencia de muerte.
Hola amiga, buena reflexión sobre esta terrible enfermedad, como es el Sida.
Es cierto que se han cambiado conductas, pero lamentablemente aún se juega con el sexo unido a la droga, y muchas veces no se tiene conciencia de nada, sobre todo los jovenes. De hecho en algunos lugares de europa se sabe que se ha incrementado los abortos, y eso es un gran problema. Habría que concienciar a los jovenes a todos los riesgos de la sexualidad, el sida es sin duda el principal, pero no olvidemos que se puede ser padre a unas edades que no son apropiadas.
Buen artículo amiga, y muy bien escrito como siempre. Te he hecho un aplauso, y he intentado más… pero no me deja… plas, plas, plas (te los hago yo)
Un beso:
Jerry Thomas
MUCHAS GRACIAS, Y TE DESEO QUE EN EL FUTURO TE PERFILES CON LA GRAN VENA DE ESCRITOR QUE TENEIS, QUIEN TE APRECIA VICTORIA.