Paseando por la ciudad.
Salir a pasear, caminar, andar… pongamos el sinónimo que pongamos, es el mejor ejercicio. Da igual que lo hagas acompañado, solo, con niños… seguirá siendo el mejor ejercicio. En época de crisis, caminar es el ejercicio más barato, si necesitas agua, ¿quién no dispone de un grifo en su casa?, ¿a quién no le sobra una botella para rellenarla de agua?
Si estás en casa aburrido, sin saber que hacer, pegado al televisor en una mano el mando y en la otra una bolsa de patatas, pipas…te recomiendo que te levantes ahora mismo y te pongas a caminar. No hay excusa, no necesitas un chándal de marca ni las mejores zapatillas del anuncio del momento, simplemente necesitas un pantalón largo o corto y unas zapatillas de deporte cómodas.
¿Ya estás listo?, vamos a caminar juntos. Imaginemos que estás en la ciudad y es el atardecer.
Para empezar, respiremos hondo, comencemos a caminar despacio, tranquilamente, sin pensar en donde estamos, simplemente marquemos un objetivo, ¿qué te parece caminar hasta el centro de la ciudad y damos la vuelta?
Muy bien, ya estamos caminando despacio, poco a poco iremos aumentando el ritmo, pero ¡cuidado¡ no se trata de correr, si no, de llevar un buen paso.
Ignoremos por completo los escaparates, la gente, solo caminemos, si te encuentras con un conocido, saludar, y seguir caminando, al parar bajaremos la velocidad y perderemos el ritmo. Hace buen día, calor suficiente, esta es una buena hora para caminar, ¡qué bien lo hemos planeado¡ las mejoras horas, la mañana o el atardecer.
La ciudad está tranquila, es agosto, mucho turista, poco tráfico, poco ruido, mi ciudad está desconocida.
Llevamos media hora caminando y ¡que bien estamos! la mente empieza a despejarse, ¡fíjate!, hay más gente paseando por la ciudad, quién lo diría, yo siempre pensaba que la única vida que tenían las ciudades era el ajetreo del ir y venir al trabajo.
Esta calle me suena, ¡ah!, ya lo sé, por aquí vengo en bus, no debería fijarme en los escaparates, no sabía que existía un parque pequeño y tan acogedor, invita a sentarse, no voy a caminar, si acaso a la vuelta paramos cinco minutos.
Sigo caminando y cada vez me encuentro mejor, algo cansado, pero estoy llegando al centro, voy a cumplir mi objetivo.
Por fin, hemos llegado, ahora a dar la vuelta, pero antes me siento cinco minutos a descansar en este banco, solo cinco minutos. Mira, ¡cuánto turista!, es bonita nuestra ciudad, aquella pareja haciendo fotos, un grupo de jóvenes observando las fachadas antiguas, otro grupo de turistas, una excursión, ya se van, todos al autobús, en su rostro reflejan el cansancio del día. ¡Ostras!, ya llevo diez minutos aquí sentado, venga en pie, ahora la vuelta, comencemos despacio, poco a poco aumentaremos el ritmo, el camino ya lo conocemos.
Deberíamos de hacerlo todos los días, relaja, despeja, siento el cuerpo genial, caminaría sin parar, pero no, que mañana me saldrán agujetas, tranquilo, sigamos el ritmo marcado.
No me lo puedo creer, si ya estoy llegando a casa, ¡fantástico!, un día perfecto, hora y media caminando y no me he enterado.
Entro en casa, vacío el bolsillo y ¡sorpresa!, he vuelto con el mismo dinero con el que he salido de casa, eso sí, la botella de agua está vacía, jaja.. si me quedo en casa, no pruebo el agua, y sin embargo caminando me he bebido la botella entera, ¡genial!
Gracias por el paseo, hasta otro dia.
es muy lindo, ayudar a las personas, con tu mentalidad… de caminar, ojala todos aprendieran de tu aporte en tu espacio, felicidades, es un gran alivio, lo mas importante que es gratis, nada de ir al gimnacios o pastillas etcc.. xD
ojala esten super bien.. bye.