El bebé duerme 20 horas diarias, el anciano con cuatro horas de sueño tiene para sentirse bien.
Los bebes duermen 20 horas los ancianos con 4 horas de sueño se sienten y fusionan bien de acuerdo a periodos de sueño y vigilia. Cuando les pregunto a las personas que manifiestan insomnio, me dicen que no pueden dormir y nada más están pensando tonterías. O que se despiertan a las 4 ó 5 de la mañana y ya no se pueden dormir. Y cuando les pregunto si duermen siesta me contestan desde luego que si porque necesitan dormir. Que sus siestas van de una a cuatro honras. A algunos este sistema sueño-vigilia les resulta bien pues se desvelan viendo televisión, leyendo, escribiendo, en la computadora, o haciendo vida social nocturna o por trabajo nocturno. Se acuestan a las 1, 2 ó 3 de la mañana y se levantan muy giritos a las 6:30 de la mañana porque entran a trabajar a las 8. Pero en la tarde compensan con su siesta el tiempo que les falto de sueño.
Pero otros necesitan 8 horas diarias de sueño y las quiere dormir en la noche sin contar que ya durmió en su siesta 2, 3 ó 4 horas y ya nada más necesita 6, 5 ò 4 horas de sueño nocturno. Lo mejor será que se ponga a hacer cosas productivas, y de acuerdo al número de horas que durmió de siesta se acueste a dormir sólo las horas las que le faltan. Según a la hora que se vaya a levantar.
Uno debe primero. Disponerse a dormir siempre a la misma hora y levantarse siempre a la misma hora. Y no dormir siesta al principio por fuerza de voluntad. Y pronto nuestro sistema sueño-vigilia se regularizará dormiremos bien y en forma corrida las 7, 8 o 9 horas que necesitamos de sueño y ya no necesitaremos dormir la siesta para nada.
Cuando nos encontremos en una ceremonia, en una conferencia, un concierto u otro lugar, y nos dé sueño; lo que podemos hacer es cerrar los ojos pero manteniéndonos atentos a lo que dice el conferencista o a la música. Cuando se nos caiga la cabeza abramos los ojos el sueño se haba ido.
Decir con devoción al disponerse a dormir, Padre Nuestro o Señor, o Dios, te entrego mi sueño para que lo bendigas. Procediendo de esta manera olvídense para siempre de pesadillas, de no poderse mover o de que se les suba el muerto.