Acerca de las creencias y la motivación.
Antes de entrar en materia, es menester identificar qué es una creencia.
La creencia es un concepto, una proposición, la cual creemos verdadera, ya sea a nivel consciente o inconsciente, y; por lo general, nos negamos a discutir su validez.
Todos nosotros tenemos sistemas de creencias formados desde que nacemos, que nos son dadas por nuestros padres, profesores y maestros, amigos, libros, etc.; es decir por todo aquello que conforma nuestro entorno.
Las creencias motivan nuestros comportamientos; son pues los motores de nuestras conductas, independientemente de que tengamos o no conciencia de ellas, además las creencias tienen su propia química, se combinan de maneras que aun no han sido estudiadas, aunque ya la programación neuro lingüística ha comenzado a hacerlo.
De modo que, según los resultados conductuales que genera nuestro sistema de creencias, podemos decir que algunas son negativas y otras son positivas, mientras que según la fiabilidad de la fuente de dónde se originaron podemos clasificarlas en científicas y dogmáticas, y según su comprobación en verdaderas o falsas.
Son parte de nuestro sistema de creencias los refranes y proverbios que hemos asimilado, los libros que hemos leído, las conclusiones a que hemos llegado dada nuestra experiencia vital, etc.
Ahora, sucede que es nuestro sistema de creencias el que motiva nuestra conducta, tanto en el nivel conciente como en el subconsciente e inconciente, de modo que si tenemos creencias erradas, tendremos comportamientos dañinos.
El autosabotaje suele ser el resultado de creencias falsas acerca de la propia valoración, creencias que minan la autoestima, el racismo, el clasismo, la xenofobia religiosa o de cualquier otra índole también tiene su base en creencias falsas del tipo que llamamos generalizaciones, y cuando dichas creencias son inconcientes, pareciera peor el resultado conductual, ya que al desconocer el individuo dichos prejuicios, no tiene ningún control sobre ellos.
Por ejemplo, a un niño blanco se le dice que todos los negros son ladrones, a un niño negro se le convence de que todos los blancos son explotadores, o también, todos los italianos somos mafiosos, todos los alemanes son racistas, todos los judíos son estafadores; etc.
Como dije antes, dichas generalizaciones pueden ser conscientes o pasar inadvertidas por el que las sufre, en el primer caso tenemos el fenómeno de la xenofobia, y en el segundo una sensación de aversión que la persona no entiende, y racionaliza con frases como “yo no tengo nada contra los italianos pero me dan mala espina, aunque no sé porqué”.