La abundancia de alimentos puede, también, significar un símbolo de seguridad.
En la misma época, los siquiatras de la Clínica Mayo, juntaban otros casos en que la dieta estaba contraindicada y podía ser peligrosa.
Entre esos casos se contaban las personas que se sentían solas y se veían privadas de compañía, a las mujeres que estaban sometidas ya, obviamente a las presiones y tensiones de la edad madura, a hombres entre los 55 y 60 años en espera de una jubilación inminente, y para ellos, seria mucho mejor posponer la dieta hasta cuando se hubieran adaptado a su nueva forma de vida.
Estudios posteriores advirtieron que se tenia que proceder con mucho cuidado antes de recetar una dieta a cualquier persona madura que estuviera con sobrepeso, ya que muchos de ellos trabajaban duro, y por desgracia, no contaban con todas las satisfacciones de la relación familiar o de su empleo. El gusto de comer, lo que se desea y en la cantidad que sea, puede significar una válvula de seguridad que las mantiene con vida.
Antes de que las personas con sobrepeso puedan tener éxito con una dieta, tienen que encontrar con que suplir el placer de comer en exceso. Algunos lo reemplazan por algún hobbie, por ejemplo, o por la jardinería, a lo que se pueden dedicar durante las tardes y durante un lapso cómodo de tiempo. Las personas que se dedican a los negocios y, de edad madura, que aun poseen gran energía, pueden necesitar distracciones mucho mas intensas, como los deportes.
Pero, a pesar de los peligros y problemas, muchas personas pueden y tienen que bajar de peso. Ellos comprenden que su exceso de peso tiene una gran influencia sobre su bienestar mental, su eficiencia y su salud general.
Someterse a una dieta es algo más que un simple control mecanizado de consumo de alimentos. Es un proceso clásico del simple control de las virtudes de la moderación. Es un largo y básicamente solitario camino en el que se tiene que aprender una forma eficaz de solucionar problemas que se vienen tratando de olvidar entregándose a comer en exceso.