Cómo dejar de fumar en cuatro semanas. Experiencia personal.
Antes de contarles cómo dejé de fumar, quisiera hacer un pequeño resumen de cómo el cigarrillo va atrapando a las personas hasta comprometerlas tanto que se hace imposible intentar dejar de fumar.
Mis primeros pasos como fumador fueron cuando era muy joven, a los 12 años más o menos. Fumé un solo cigarro, que me produjo náuseas increíbles, lo que me indujo naturalmente a vomitar hasta mi vesícula. Obviamente no fumé hasta que pasó bastante tiempo y fue en una fiesta de fin de año, incitado por esas estúpidas determinaciones juveniles de imitar a los demás.
El consumo de cigarros fue aumentando paulatinamente a medida que pasaba el tiempo, parece que la nicotina era tan necesaria en mi organismo que ya no fumaba solamente en el día sino hasta en la noche: cuando despertaba para ir al baño tenía que fumar.
Tengo actualmente 52 años y llevo siete sin fumar. Una de las cosas que gatilla la determinación de dejar este vicio son situaciones muy especiales como, por ejemplo, los hijos, la esposa, la novia o el amor a la vida larga y plena.
La fe es muy importante, ya que ayuda en gran parte a lograr este objetivo, así que lo primero que debemos hacer es encontrar una motivación especial para dar este paso tan importante en nuestras vidas.
Es necesario que entendamos que para sobrevivir nuestro organismo necesita aire puro y no infectado por humo con alcaloides y alquitranes que nos causarán cáncer o enfisemas u obstrucciones que nos depararán una muerte llena de sufrimientos y que no servirá de nada arrepentirnos en ese momento: demasiado tarde será.
Si ustedes unen fe, entendimiento y motivación, naturalmente estarán listos para intentar mi fórmula.
Es necesario programarse la semana anterior a ésta y comprometernos con Dios o con lo que los motive más a no fumar el primer día de la semana que sigue, o sea el lunes. Podrán fumar desde el martes en adelante todo lo que quieran y hacer compromiso para la semana siguiente.