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Chau pucho

Cómo dejar de fumar o morir en el intento.

Dejar de fumar es fácil, yo lo hice más de 100 veces. Este es el chiste más representativo que escuche sobre el tema. Todos los que alguna vez fumamos o lo seguimos haciendo sabemos muy bien de que se trata.

Muchas veces por la noche, al apagar el último cigarrillo, me he prometido a mi mismo que al otro día  dejaría de fumar, pero después del desayuno no podía resistir la tentación y volvía a caer en mi arraigado hábito. Peor aún cuando decidía dejar de fumar “ya mismo”. Retorcía el paquete antes de arrojarlo a la basura para luego zambullirme de cabeza y rescatarlo. En otras oportunidades, al ser demasiado tarde y estar todos los kioscos cerrados, recurría al papel de cigarrillos para armarme un pucho con los restos de varias colillas que había apagado en el cenicero.

Me había convertido en un adicto y no lo quería reconocer, por lo tanto no se me ocurría pedir ayuda profesional. Comencé a utilizar algunos trucos que me recomendaban mis amigos. Uno de ellos consistía en tirar las colillas en un frasco con agua donde se formaba un caldo nicotínico inmundo que debía olerlo todas las mañanas aspirando profundamente. No me dio resultado. Otro consistía en decirle a mi novia que me moje un cigarrillo con una gotita de aceite y lo mezcle con el resto para agarrarlo por sorpresa y me de asco, pero solo conseguía fumar un cigarrillo con olor a huevo frito.

Mi hija María Eugenia tenía la costumbre de quitarme el paquete, sacar un cigarrillo y romperlo lentamente, procediendo de igual manera con todos los demás. Al no tener argumentos para retarla o decirle que no debía hacerlo, solo me quedaba mirando como los rompía. Esta actitud por parte de ella hacia que me esfuerce más para dejarlo, pero al esforzarme solo lograba concentrar mi atención en el vicio, lo que hacia más difícil desterrarlo de mi cabeza.

Una vez comencé a darme cuenta del poder que tenía sobre mi la marca del cigarrillo y los colores característicos del paquete. Lo había integrado como parte de mi personalidad. Apartarlo de mi vida era como negar una parte de mi mismo, pero también me dí cuenta que para dejarlo debía primero dejar de pensar en él y utilizar una estrategia que ataque el vicio en dos niveles, por un lado la marca y todo lo que representaba para mi. Además debía actuar sobre la dependencia química. Todos los cigarrillos además de nicotina tienen aditivos característicos para cada marca que le dan su sabor particular.

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6 Responses to “Chau pucho”

  1. Laín Deba dice:

    Qué buen artículo,Marceloq.Yo he intentado lo mismo, y debo reconocer que aún no lo puedo o “quiero” dejar.Pero,(porque de peros también vive el hombre en la esperanza intrínseca que lleva un pero…)
    …sé que pronto le ganaré la guerra al desgraciado.
    Y como digo, me ha encantado tu artículo.Muy bien escrito.
    Gracias amigo, por recordarme lo que se que también debo hacer.
    Un saludo cordial

  2. Daniel de América dice:

    Algo parecido me ocurrió, los síntomas fueron un poco mas leves, pero la falta de oxigeno existió.
    Me sucede duante actividades como soldado en el año 1983, a meses de haber finalizado la guerra con Inglaterra. Desde entonces me propuse dejarlo, no quiero repetir lo que expones en este escrito porque fueron idénticas las astucias para seguir consumiendo.
    Fijé una estrategia que la lleve a cabo a lo largo del tiempo que fue bajar la dosis paulatinamente, de los Parliament bajo a los Particulares, finalizando con los Chesterfiel. Estos cambios iban dados con altibajos pero siempre tratando de disminuir las dosis diarias.
    Tu detonante fue una descompostura descomunal, la mía fue el fallecimiento de mi viejo (1997) luego de un cáncer, lo acompañé a lo largo de toda la enfermedad hasta que murió tomado de mi mano. No volví a probar el cigarrillo y hoy me da asco que alguien fume a mi lado.
    Cada uno dejamos el vicio de acuerdo a un detonante, lo lamentable que la vida nos tiene que golpear duro para que reaccionemos, es lamentable…
    Te mando un abrazo campero.

  3. maría eugenia dice:

    Que puedo decirte…lamento que nunca te hayas enterado que media docena de cajas de cigarrillos que te sacaba día a día las escondía dentro de una panera que colgaba sobre la pared…pero parece que tu vicio era el cigarro no el pan, si no me hubieras descubierto. recuerdo como si fuera hoy cuando salías desesperado a comprar un atado nuevo sólo porque yo no quería revelar mi escondite secreto, a veces me pregunto cuán cerca estuviste de un ataque de ira…Muy bueno…doy fé de que el artículo es cierto.
    Pd. otra estrategia que solías usar era colgarte una pulcerita de cuero…mi inocente carita te preguntaba “papa ¿qué es eso?” “es para acordarme que no tengo que fumar”….
    besos te quiero

  4. Mariano dice:

    Marcelo: me gustó mucho tu artículo, yo nunca fumé, el otro día tuve el atisbo de hacerlo, fué una acción que sólo permaneció en mi esfera conciente pero nunca la llevé a cabo. leyendo tus palabras me prometí a mi mismo no dejarme romper las pelotas por aquella figura que en tus penosos días plagados de tabaquismo te rompìa uno a uno los puchos…esos puchos que te daban el placer nicotínico que tus venas necesitaban.
    Pd los puchos fueron a vos…lo que la rotura de bolas a mí
    Mariano (ya sabrás qué mariano….)

  5. julio cesar dice:

    muy bueno lo tuyo marcelo un abrazo de mi parte yb sldos. de JULY FOLR Y CARINA

  6. Flor dice:

    Wow!! estaba Googleando sobre los detonantes del pucho para pegarme una lista en el cuarto y culparlos de cada pucho que me fume de ahora en mas y encontre mil articulos y testimonios sobre el tabaquismo y como dejar de fumar, y todos esos consejos ridiculos que da la gente pero hasta ahora este es el unico que realmente me llego.
    Me pasa exactamente lo mismo con mi marca de cigarrillos, y todas las noches cuando me acuesto y me da taquicardia juro que no voy a volver a fumar, en mi caso es mi viejo el que me pide amablemente que deje de fumar, y creo que esta vez le voy a dar el gusto, y me voy a dar el gusto!
    Mil gracias por compartir esto en la web. lo pienso imprimir y pegarlo en mi cuarto, para echarle la culpa de los puchos que No voy a fumar de ahora en mas.

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