La mayoría de las dietas son “hambre para hoy, pan para mañana”.
La obesidad es un problema que se acrecienta en las sociedades más avanzadas, donde el estilo de vida está lleno de comodidades como las nuevas tecnologías en las tareas del hogar y la masificación del automóvil.
Se trata de descubrir qué es lo que produce que algunos organismos acumulen más grasas que otros y se inventan métodos para combatir la obesidad que sugieren dietas de distinta índole, planes de ejercicios, nuevas fórmulas de alimentos e inclusive máquinas que hacen bajar de peso mientras una persona está viendo televisión. Sin embargo, la solución no está en dejar de comer y en pasar horas en un gimnasio, sino en los hábitos de alimentación que aceleren el metabolismo. No es lo mismo que una joven de quince años quiera bajar de peso a que una mujer de treinta años también lo desee.
El metabolismo es el conjunto de reacciones y procedimientos físicos y químicos que ocurren en una célula. Los organismos tienen un proceso metabólico que se hace más lento a medida que las personas envejecen y por ende, es más difícil que un cuerpo con más años elimine las grasas con mayor rapidez que una persona más joven. Si se acelera el metabolismo se quemarán más grasas sin tener que hacer dietas estrictas y sin dejar de comer.
La forma en que debemos actuar es saber qué y cuánto comemos. Los carbohidratos tan temidos por muchos, en vez de dañarnos nos ayudan. Sí, con ellos tenemos más energía y podemos eliminarlos de nuestros cuerpos más rápido que las grasas. No obstante, estos deben acompañarse con verduras verdes y el plato debe ser moderado en los carbohidratos.
Las grasas que vienen en las carnes, productos lácteos y en especial los embutidos deben disminuirse al mínimo de nuestra alimentación, pero cada persona tiene una necesidad diferente de calorías, por lo que sólo un médico puede aconsejar cuánta grasa necesita ingerir a diario. Por ejemplo una cucharada de mantequilla light tiene aproximadamente 5 grs de materia grasa, una salchicha tiene cerca de los diez grs y así, cada alimento tiene un porcentaje diferente en el que debemos fijarnos. Ahora por orden pública de los diferentes organismos del consumidor se obliga a que los productos embasados estén rotulados señalando sus componentes.