Creo que a esta altura no existe persona sobre la Tierra que no conozca qué significan frases como “gripe porcina”, “gripe A”, “h1n1”.
Todos los días a toda hora tenemos noticias sobre los nuevos casos que aparecen, los sistemas de salud colapsados, los muertos producto de esta enfermedad, y las complicaciones que trae aparejada la misma. Es un problema mundial, a esta altura que ya arrancó por México y nos ha llegado a muchos países alrededor del mundo. En Argentina, naturalmente, no ocurrió una excepción y por cierto nuestro país se ha transformado en uno de los que presenta mayor cantidad de muertes y enfermos. A hoy la cifra oficial alcanza los 23 fallecidos, y lo problemático es que no sólo ocurrió en la Capital de la Nación, en la cual tenemos gran concentración de personas, sino que se ha expandido a las provincias del norte del país.
Si a cualquier persona se le presenta un cuadro gripal y pretende acercarse a un centro de salud, tanto público como privado, la espera le va a llevar probablemente 3 a 4 horas y no es seguro que evite llevarse la enfermedad de la sala de espera, si es que no la portaba inicialmente. El colapso en Capital Federal y Buenos Aires es total. Los servicios de salud a domicilio sólo atienden consultas a personas de avanzada edad y niños, dejando de lado al resto de la población, por lo que no existe ninguna variante que no sea dirigirse a la eterna espera del hospital o la clínica.
Como si no fuera poco, el domingo próximo ocurren a nivel nacional las elecciones legislativas que van a implicar una gran conglomeración de gente, por lo que ya se ha informado que debe mantenerse una distancia entre las personas de 1 metro por lo menos. Tarea nada sencilla para los fiscales de mesa que deberán hacer respetar las normas sanitarias, por lo que todos los votantes deberán permanecer en las afueras de los colegios y escuelas a la espera de ser llamados para ingresar al cuarto oscuro. La metodología de la votación sin dudas va a ser complicada por la diversidad de partidos y engorrosa campaña política que ha habido, pero lo más llamativo será el modo de proceder frente a la amenaza de la gripe que ya no es novedad hace largo rato.
Aún la tasa de mortalidad no es alarmante según fuentes oficiales pero sí se ha mantenido creciente, especialmente en los últimos días. ¿Estará tan desorganizado el sistema de salud a nivel mundial que no estaba ni por asomo preparado para esta nueva enfermedad?
No se acaba el mundo con la gripe A. Aquí en Chile hubo mucho temor por la gripe que ya ha azotado a miles de personas, pero la mortalidad ha sido muy baja (sólo a personas muy vulnerables, ya que hasta los niños la han resistido). Ojalá que llegue luego la vacuna que está lista, y que los países llamados desarrollados la distribuyan por humanidad y no por negocio como se hace la mayoría de las veces.
No mi chavo, no te apures, ningún virus es más fuerte que la voluntad del ser humano por autodestruírse.