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¡A caminar, amigos!

Hace más o menos 300 años, el poeta inglés John Gay escribió una obra descriptiva que se llamaba “El arte de recorrer caminando las calles de Londres”. El poeta sabía perfectamente una verdad que hoy sigue teniendo igual valor: sólo recorriendo a pie la ciudad podremos entrar en su verdadero corazón.
Adaptado de “El escolar americano”, año 1965.

Desde hace ya bastantes años estamos utilizando el automóvil, y la locomoción pública, para transportarnos, prescindiendo casi totalmente del medio de locomoción con que estamos dotados por naturaleza. Sin embargo, ya que el automóvil no constituye una novedad, la situación debería comenzar a cambiar, y las personas tendrían que aficionarse de nuevo a usar las piernas.

El placer que representa el caminar paso de moda en muchos de los países en donde el automóvil ha tenido una multiplicación rápida. Pero en Inglaterra, el arte de caminar nunca fue dejado de lado completamente, y hasta hoy cualquier vecino tiene el derecho de poder transitar por las sendas que están establecidas, así pasen estas por propiedad privada, derecho que se respeta celosamente.

En Alemania la tradición de los estudiantes nunca ha dejado de practicarse con entusiasmo, y verdaderamente, en todos los lugares de Europa, la cantidad de hospederías  para los jóvenes que caminan ha estado aumentando en los últimos años. Los jóvenes extranjeros, al conocer que existen dichos albergues, salen a caminar aprovechando algunas giras por Europa, que en su mayor parte se realizan a pie, y lo que es mas significativo de estas excursiones pedestres es que son aprovechadas por quienes no pueden pagar otro tipo de viajes, ya que su economía las hace inapreciables.

Cuando ya están en el campo, nada puede sustituir a las piernas, así estén interesados en las caminatas largas, o a las que otros prefieren como las de curiosidad por lo natural. Esto se refiere a un tranquilo y pausado caminar sin rumbo, con los sentidos alertas para descubrir la belleza de las flores que se esconden tras las piedras o los pequeños habitantes del bosque, que al igual que nosotros, compartimos las bondades de la Tierra.

Esto es lo mismo para los que sienten incomodidad cuando dejan de caminar por el asfalto, ya que pueden encontrar placer en el solo hecho de recorrer las calles de la ciudad. Y no es posible tener el mismo agrado desde algún taxi o un minibus, o desde abajo, por el tren subterráneo, ya que gran parte de la ciudad, al igual que en el campo, esta compuesto de pequeños detalles.

Hace mas o menos 300 años, el poeta ingles John Gay, escribió una obra descriptiva que se llamaba, “El arte de recorrer caminando las calles de Londres”. El poeta  sabía perfectamente una verdad que hoy sigue teniendo igual valor: solo recorriendo a pie la ciudad podremos entrar en su verdadero corazón.

No importa si se camina en la ciudad o en el campo, el solo hecho de andar es un estimulante tanto para el pensamiento como para la palabra. El escritor y lexicólogo ingles Samuel Johnson, quien odiaba el campo, encontró la manera de dar forma a algunas de sus mejores ideas mientras caminaba acompañado por James Boswell, quien mas tarde seria su biógrafo. Demóstenes lograba dar cuerpo a sus discursos caminando por la playa. Platón educaba mientras caminaba por una calle llena de árboles, y Aristóteles era conocido como el filosofo caminante.

El clásico escritor español dijo que el camino era siempre mejor que la posada, y ese pensamiento es muy justo, guarda la mejor de las razones que dicen porque es mejor caminar que ir sobre ruedas, ya que caminamos con el fin de disfrutar de lo que nos da el camino.

Nuestras piernas nos llevan a través de una mejor variedad de terrenos que cualquier vehiculo y cruzar por los sitios intransitables incluso para uno con tracción en las cuatro ruedas, y son muchísimo mas durables.

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6 Responses to “¡A caminar, amigos!”

  1. agua de luna dice:

    Es totalmente cierto: El caminar estimula e invita a tener un encuentro con uno mismo,con los pensamientos y sentimientos que van surgiendo,nos ayuda a reubicar ciertas cosas en nuestras vidas,además del aporte ecológico al no usar para todo el coche y los beneficios para la propia salud.La circulación se optimiza en buena parte,por lo que la irrigación al cerebro nos dará nuevas ideas…jiji

  2. Excelente mythos
    El caminar permite encontrarte con el otro de igual a igual y pararte a conversar e intercambiar conocimientos,
    cosa imposible si vas en carro.
    Aun sigo caminando a mi oficina que se encuentra a 50 cuadras de mi hogar y siempre encuentro alguien con quien platicar.
    Saludos

  3. Maria Blazz dice:

    ¡Qué productivo estás Mythos! Vamos que pronto llegas a tu meta de cantidad de artículos, y no caminando, valga la paradoja… :)

  4. Laín dice:

    Qué artículo tan cierto; y qué bien escrito además.
    Felicitaciones y un abrazo

  5. Me encanto, aca se puede ver que temas para escribir no faltan, ademas es totalmente cierto, caminar te permite descubrir el detalle.
    Aplaudido y saludado

  6. eva maría dice:

    Me encanta caminar por la ciudad, vivo en Madrid y lo “pateo” muy a menudo, un auténtico placer.

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