Un estudio extenso realizado en la China demostró que las personas que ingirieron dosis suplementarias de caroteno beta, vitamina E y selenio todos los días presentaron tasas significativamente menores de cáncer en comparación con quienes recibieron otros regímenes nutricionales.

El cáncer siempre temido y difícilmente prevenido, es hora de saber todo sobre esta enfermedad y la alimentación preventiva. A pesar de los avances logrados en lo que a comprender, diagnosticar y tratar el cáncer se refiere, esta temida enfermedad sigue siendo la segunda causa principal de muerte en la sociedad estadounidense.
Son pocas las situaciones críticas de la vida en las cuales la prevención nos permite cosechar tantos beneficios. Aunque todavía es mucho lo que desconocemos sobre el cáncer, disponemos de información suficiente para saber que las dietas ricas en nutrientes antioxidantes ejercen un efecto protector contra las toxinas internas y externas capaces de desencadenar la transformación maligna de las células.
Hay menos claridad con respecto a los beneficios adicionales que podrían lograrse con una suplementación nutricional. La siguiente es nuestra posición actual sobre el papel de los nutrientes en el cáncer. La vitamina A, los carotenoides y el cáncer Si bien podría esperarse que las personas con un riesgo elevado de cáncer podrían beneficiarse al consumir caroteno beta, hay tres estudios diferentes que no han podido establecer un beneficio, por lo menos hasta la fecha.
En estudios con hombres y mujeres fumadores y en hombres expuestos al asbesto, el caroteno beta no ofreció protección contra el cáncer pulmonar, mientras que dos estudios demostraron, por el contrario, un riesgo mayor en las personas que consumieron los carotenoides. Los estudios de laboratorio han revelado que la vitamina A y diversos carotenoides pueden frenar el crecimiento de los cánceres de próstata, del cuello uterino, de la boca y de la piel.
Sin embargo, los estudios en los que se documentaron los beneficios clínicos de la suplementación no han sido convincentes. Uno de los carotenoides más interesantes es el licopeno, el cual se encuentra en concentraciones elevadas en el tomate. Este poderoso antioxidante al parecer confiere protección contra el cáncer de próstata, lo que constituye un buen incentivo para consumir tomate con regularidad.
Nuestra conclusión es que se debe consumir una dieta rica en fuentes naturales de carotenoides y utilizar con buen criterio los suplementos, garantizando una ingesta básica sana. La vitamina E y el cáncer, Durante muchos años, los estudios en animales de laboratorio han demostrado que la vitamina E puede reducir la incidencia de diversos tipos de cáncer, y han sugerido que podría ser benéfica también para los seres humanos.
Un estudio extenso realizado en la China demostró que las personas que ingirieron dosis suplementarias de caroteno beta, vitamina E y selenio todos los días presentaron tasas significativamente menores de cáncer en comparación con quienes recibieron otros regímenes nutricionales. Otros informes han corroborado la opinión de que la vitamina E puede proteger contra el cáncer de la boca, de la garganta y de la próstata. Es esencial consumir una buena porción diaria de este poderoso antioxidante para mantener el bienestar y la vitalidad.
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