Cúan grande es el amor de Dios.
¡No!, joven, niño, adulto anciano. Tú eres valioso porque eres hecho a imagen y semejanza de Dios. ¡Sal del pozo profundo de la desesperación y la soledad! Acuérdate de nuestro Padre Celestial, acéptalo. Cree en el señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa. El ya pagó tus culpas y pecados y pide un nuevo nacimiento en ti, pídele y El te lo concederá.
Luchemos por el bienestar de nuestros hijos, que estas vacaciones y los días que siguen sean para fomentar la integración con amor y convivencia con ellos. No rehuses el amor.
La responsabilidad de convivir con ellos, amarlos, respetarlos y cuidarlos, al igual que a nuestro, nuestra compañera.
Si pasaron año, bien, si no, pidámosle a Dios nos dé sabiduría e inateligencia, a ellos para que aprendan y a nosotros para apoyarlos para todos salir adelante. Sin regaños y malos tratos. No se lo merecen. El amor lo vence todo, todas las barreras y nos da fortaleza aumentando nuestra autoestima. Recordemos siempre que Dios es amor.