Cúan grande es el amor de Dios.
Cuando escucho el canto “Mirad cuan amor nos ha dado el Padre al hacernos hijos de Dios”, siento que en lo más profundo de mi alma me cimbro de una emoción indescriptible, pues en verdad el amor de Dios hacia nosotros es tan grande que se humanó y nos envió a su Hijo unigénito para dirimirnos de nuestros pecados y pagar todas nuestras culpas, llevando nuestras cargas. Concediéndonos la dicha de ser coherederos con El de la salvación y vida eterna.
La obediencia de Abraham cuando el Señor le ordenó sacrificar a su hijo Isaac como ofrenda, en lugar del cordero, como se hacía en aquellos días, al armar el altar del sacrificio y poner a su hijo único para la ofrenda, en el último momento el ángel de Jehová detuvo su mano, reconociendo que temía y amaba a Dios, pues tenía la certeza de que era duro para él sacrificar a su único hijo, pero no dudó en hacerlo y demostró su amor a Dios.
¿Qué les has dado tù a Jesucristo, amable lector? Ya que somos una hermosa familia cristiana y debemos obediencia a Dios, siguiendo su ejemplo, ¿eres buen padre, responsable y amoroso que cuidas a tus hijos y les das educación espiritual y no sólo secular?
Ahora que termina el ciclo escolar se inician las vacaciones y por lo difícil de la vida, ambos padres tienen que trabajar para el sostenimiento del hogar, un hogar bien avenido, por supuesto, teniendo a Cristo como cimiento y base de nuestra fe. No sé si en todas las iglesiaas hacen escuelitas bíblicas de vacaciones (dos o tres semanas), para proveer de ese alimento espiritual de nuestros hijos, siguiendo lo que dice la Biblia: instruye al niño en su carrera y aún cuando sea viejo no se apartará de ella.
Es muy cierto que los que son encaminados por los senderos del amor pues Dios es amor, serán los pilares del fjuturo que pondrán más empeño en sus estudios y serán triunfadores y fuertes para que cuando formen sus hogares, sean responsables, tiernos y cariñosos con su compañera e hijos. Esposa le doy mas no esclava para que humilles y la estés vituperando (insultando) siempre a ella o tus retoños. Muchos papás actúan pensando que como a ellos les fue mal en su infancia, por malos tratos, etc., se desquitan con la esposa e hijos, diciendo que les vale y que a ellos así los educaron. Ellos harán lo mismo o más para maleducar a sus hijos y esposa, pues ellos son los reyes, como dice la canción de José Alfredo Jiménez “pero sigo siendo el rey”. ¡Que triste!, ya que por esa falta del padre o la madre, escudándose en eso, crean delincuentes, viciosos, borrachos, pandilleros, etc., ya que estas pobres criaturas sin personalidad propia, arrastrando traumas y complejos de los padres, sintiendo que no valen nada, se desquitan de su complejo de inferioridad haciéndole daño a la humanidad y a ellos mismos, son el reflejo de esos padres acomplejados y machotes que se creen reyes.