Hace mucho que dejé de confesarme en el confesionario de la Iglesia, pero de forma inconsciente sigo pidiendo perdón, yo creo que hasta más de la cuenta.
Me sale sin querer, o quizá queriendo que así de fácil me perdonen todos mis errores.
Me educaron en la fe católica y me confesé cientos de veces de niña, antes de dejar esa práctica. Pero reconozco que me oigo a mi misma decir “perdón” tantas veces al día que llega a resultarme falso y molesto.
Estoy haciendo un verdadero esfuerzo de intentar evitar hacer todo aquello que provoca que tenga que pedir perdón e intento pedir perdón menos a menudo, no porque sea malo pedir perdón, sino porque es demasiado cómodo y fácil.
A ver, es más fácil actuar como me sale, sin pensar, y luego al darme cuenta de que he hecho daño a alguien o he cometido errores, pido perdón y me quedo tan a gusto. Camino por la calle sin pensar en los demás, a mi paso, a mi ritmo, y no puedo evitar empujar, pisar… al prójimo, pero cuando alguien me mira mal sonrío y digo “uy, perdón”, y ¿ya está?.Bueno, al menos pido perdón al que directamente he molestado y si obtengo su perdón, bueno, quizá vale, pero aún así, ¡qué egoista por mi parte, ¿no?
Porque lo del confesionario ya era total, eso de hago lo que quiero sin pensar y luego se lo cuento a ese señor escondido en ese cajón oscuro, me dice que DIOS me perdona (aunque lo que hice no fue contra Dios sino contra ese pobre prójimo al que ni siquiera pedí perdón) y rezo un padre nuestro de esos que ni me entero lo que digo y amén jesús, a seguir pecando que son dos días. Nunca lo entendí y sigo sin entenderlo, incluso haciendo un análisis más profundo y menos irónico del de aquí.
Pero es que la educación cuaja muy profundo y yo sigo igual, al menos ya no pido perdón mirando al “cielo”, pido perdón al que directamente he hecho daño, y tiene narices!!! si no me perdona encima me enfado y digo “qué tipo más antipático y mal educado, total le rompí el coche, o le robé dinero, y encima no me perdona… bueno allá él porque irá al infierno por no perdonar, yo en cambio, soy tan buena y me siento tan arrepentida de haberle robado, que le he pedido perdón y aunque no me perdone da igual porque yo iré al cielo”. Bueno todo eso funcionaría si yo creyese en cielos e infiernos, cosa que no ocurre, pero sin embargo cuando pido perdón parece que me libero de mi culpa.
Totalmente de acuerdo con lo que aqui expones..tambien fui educada en la fe cristiana , pero actualmente no me confieso, simplemente hago un exaustivo examen de conciencia. Porque como tu dices..en esta vida donde todos corremos y empujamos por llegar, que no tenemos tiempo para detenernos y auxiliar o escuchar…despues reclamamos mil perdones y ya esta.Luego nos confesamos y volvemos a empezar. Un abrazo
Intento extraer todo lo bueno de mi educación católica y cristiana, y como tú dices el examen de conciencia lo hago conmigo misma, yo me perdono y me impongo los castigos, creo que es más justo. Y volvemos a empezar, cierto. Abrazos.