La mujer tiene su propio valor.
¿Acaso te das cuenta, hombre machista, que has sembrado al andar como el chupamirto de flor en flor, sembrando semillas sin bases morales, desatendiéndote de la manutención de tus propios hijos, esposa, madre?
Denigras a tu ser querido, pues en el vientre de una mujer fuiste formado, y lo menos que puedes hacer es respetar al sexo opuesto, sin desear la mujer del amigo, tu compañera de trabajo que tiene un hogar, las jovencitas irreflexivas, etc., de las cuales te aprovechas para desahogar tus instintos animales, llenando el mundo de seres desesperados, así como en el núcleo en el que te desenvuelves.
Para los hombres es un reto el hacer caer a una dama, más si es amante del jefe. Hasta carga con el paquete para que lo asciendan y esté en altos puestos, pues la jerarquía es la que predomina en los hombres frustrados y traumados, que encuentran en cualquier ser, la forma de saciar su libido, aún a costa de destruir hogares bien cimentados. Se infiltran con su palabrería casanovesca para hacer caer a la muchacha que por experimentar nuevas emociones, no se fija en el daño que le hacen y que hacen a sus semejantes; a su misma familia , incluso, pues todos venimos de Adán y Eva. Pero si son irracionales, según la teoría darwinista, tienen razón de hacerlo, pues no los hizo el Supremo Creador para destruir, sino para razonar y triunfar con dignidad, olvidándose de la selva mundana en que se desenvuelven , siendo imitadores como los primates, los cuales hacen e imitan todo lo que ven.
Hombre, te destruyes a ti mismo. Estás a tiempo de cambiar el rumbo de tu vida y de tus seres queridos. Reflexiona. Tomando CRISTOmicina puedes vencer el mal que hay en ti y respetar el ajeno. Agua que no has de beber… déjala correr.
¡Valórate! ¡Valórense!
Capto en tu escrito de todo un poco. Eso hace que tu escrito me guste.